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lunes, 21 de mayo de 2012

Gobernar y Legislar al ritmo de las redes sociales.

El Hombre es un animal político, dijo Aristóteles, (aunque para ese entonces, “Hombre” se escribía con minúscula) desde el 400 a.C. (antes de que los años fueran de Cristo) hasta el día de hoy, los años “D.I.” (“Después de Internet”). Pero también somos otras cosas, entre ellas, somos animales sociales, organizados y dependientes de la comunicación.

Hoy, en el 2012, legislar al ritmo de las redes sociales, es el nuevo desafío de los gobiernos democráticos y constitucionales, que presionados por las mismísimas redes, debieron “agiornarse”, para satisfacer las crecientes participaciones en debates de interés nacional, estratégico y global.


Con la rápida difusión de los hechos, los problemas e injusticias de uno sólo, se vuelven problemas de todos al instante. Todos reclaman en su justo derecho y alguien tiene que responder, se reza... Ese “alguien”, son los Gobiernos, en la forma de Presidente, Ministro, Secretario, Parlamentario o el pertinente cargo público que sea, otorgado por la población.


Esto de gobernar al ritmo de las redes sociales, trae un “prejuicio” implícito en los más conservadores, permitiendo verse como algo “poco serio”, algo similar a “cobrar al grito”, o el de “estar al golpe de balde”, de ser obsecuente o hacer “clientelismo político”.


De todas maneras hay quienes lejos de ser prejuiciosos, conservadores o políticos, están cansados de tanto esperar por una solución y sueñan con soluciones rápidas y en tiempo.


Hace menos de 20 años que las redes sociales existen. Mucho menos, que “marcan un ritmo político” si es que existe tal “ritmo”. Pero: ¿Quiénes marcan el “ritmo”? ¿Las redes sociales o la presencia de la sociedad en las redes? Las redes sociales tienen un ritmo marcado por el usuario, las personas que trasladan sus intereses sociales, culturales, políticos, económicos, amorosos e incluso legales, a los foros de discusión.


Este nuevo fenómeno ha creado su propio “mundo”, y tiene su propia velocidad, ya que la tecnología nos ha dotado de una herramienta que nos permite mejorar una capacidad esencial del ser Humano, comunicarse; con quién sea, dónde sea, y a la hora que sea.


El concepto temporal “ahora”, es relativamente “nuevo” en el mundo de la información. Nos ha posibilitado por las recientes capacidades de compartir texto, imágenes y sonido en tiempo real, y también el vivenciarlo no sólo el protagonista, sino que el mundo entero puede hacerlo, y compartirlo en las redes sociales.


Una idea de cuán “nuevo” es todo esto y poniéndolo en números sería algo así:

En 1990 comienza el mundo Internet.

En 1998 se estrena Google;

En el 2004 nace Facebook;

En el 2005 Youtube.


Según la empresa ComScore, Inc., Google llega a superar las mil millones de visitas por mes. Facebook, supera ya los 900 millones de usuarios.


Tomemos a Facebook, como ejemplo de red social, la que “impondría” el ritmo de los 900 millones de usuarios, y ya pensemos en cuántos de ellos son chilenos.


En el año 1988 estaban inscritos en el Servicio Electoral, 2.676.878 jóvenes de entre 18 y 29 años, un 36% del padrón electoral total, un 91% de la población electoral juvenil de Chile.


En el 2006, la situación cambia notablemente, con 687.182 jóvenes inscritos, un 8,5% del padrón electoral total, correspondiente al 22% del segmento.


Entre los años 2004 al 2008 se sumaron aproximadamente 2.500.000 de usuarios chilenos a Facebook, mientras que se constata que de 1988 al 2006 la población electoral juvenil chilena, disminuyó en el entorno de los 2.700.000 a los 700.000 votantes potenciales.


Según una encuesta realizada en el año 2009, por parte de la Universidad Diego Portales y Feedback, el 73% de los jóvenes chilenos de entre 18 y 29 años, tiene una cuenta en Facebook, de ellos, sólo el 12% sigue a algún político.


Al 2011, Chile cuenta con 16.888.760 habitantes aproximadamente.


Los números de las estadísticas, demuestran que uno de los ingredientes fundamentales de una democracia está fallando, está disminuyendo, se está desinteresando por la política y se interesa más por la comunicación directa y sin representantes.


La pregunta obvia es: ¿Se está desinteresando la juventud por la política?


Yo me pregunto, si será desinterés por la política o por los políticos, o de ambos...


Me atrevo a ser optimista en la visión y tal vez la realidad sea que no es por la política, sino por la “antigua” forma de hacer política, al compararla con la antigua forma de enviar cartas... Tal vez, este segmento de entre 18 y 29 años, justamente es el que tiene mayor predisposición y acceso a las herramientas tecnológicas de hoy, y son quienes quieren o pueden comenzar un cambio, un cambio en el interés, en la forma de discutir, compartir y resolver los problemas interpersonales que viven y conviven en la sociedad actual.


¿Qué pasa con los ritmos políticos para gobernar? ¿Serán muy lentos para el ritmo de las redes sociales? ¿Serán muy lentos, incluso, para los ritmos de vida actuales? ¿O será que los gobernantes–políticos no entienden de esa realidad, de esa tecnología al servicio del “usuario pueblo” o “pueblo usuario”?.


Refrescaré algunos conceptos para “hablar en el mismo idioma” y seguir así una misma línea de ideas y pensamientos que no quiere decir de hecho que piensen igual.


Gobernar, del latín “gubernare”, tiene la relación indisoluble e indispensable del “que gobierna” u ordena y el “gobernado” o el que permite o acepta o acata, el pedido o la orden, la original relación entre el capitán del barco y el mismísimo barco y sus tripulantes.


En su evolución, desde el origen marino donde nace el concepto, hasta la dirección o Gobierno de un País, “Gobernar” ha sido uno de los grandes temas del Hombre, desde las monarquías de antaño, hasta las Democracias republicanas de hoy, pasando por Dictaduras y Consejos…


La historia de los que gobiernan y los gobernados, ha transcurrido por su esencia colmada de conflictos. Me tengo que remontar a los inicios de la “Democracia”, para buscar esa raíz moderna por la que entendemos “Gobierno de las Mayorías”, donde nace esa interacción de la sociedad y el concepto de Gobierno Democrático Moderno, donde comienza la necesidad imperiosa y vital de la comunicación, como un medio fundamental de expresión de necesidades del pueblo o los gobernados y de darle a la vez, un ritmo, un tiempo, o una rápida solución y celeridad a las resoluciones, del bien común y del buen sentir individual de la población.


Fue en Atenas, por el siglo V a.C., donde nace la unión de Demos y Krátos, para la concepción del término actual “Democracia”, pero en sus inicios, no tenía el común alcance con el que se conoce el concepto hoy.


Según Plutarco, el entonces Rey de Atenas –Teseo-, dividió la población entre los “Geomoros”, los “Demiurgos”, los “Eupátridas”, los “Metecos”, los “Iliotas” y las “Mujeres”.


Los nobles, eran llamados “Eupátridas”, mientras que los “Demiurgos” y los “Geomoros” eran los artesanos y los campesinos. Estos dos eran la mayoría de la población, y estaban en oposición a los “Eupátridas”.


Al unirse en busca de fortalecimiento, formaron los “Demos”, y su gobierno “Cracia”, fue el inicio del concepto “Gobierno por las mayorías”, que en realidad parece significar según lo expresado, el “gobierno de los artesanos y los campesinos”.

La Atenas clásica planteó los fundamentos del respeto de la voluntad de la mayoría y se organizaron para hacer llegar su “queremos” a hechos concretos y reales.


La forma de hacerlo, era a través de la democracia directa. Hoy, en las democracias modernas, tenemos la posibilidad de ejercer la democracia directa, a través del Voto, el Plebiscito, el Referéndum y la iniciativa popular. Para el resto de las acciones de gobierno, elegimos (a través del voto) los representantes (representantes en el parlamento y la presidencia), de ahí el concepto de Democracia representativa ya que son quienes nos gobiernan y de forma delegada deciden por nosotros.


Según fueron creciendo las poblaciones, gobernar y decidir en todos los ámbitos, se fue haciendo más y más difícil, por lo que se decidió elegir representantes, lo curioso, es que hoy la tecnología hace posible volver a los inicios puros de la democracia antológica, permitiendo a todos los gobernados, opinar sobre lo que antes no podían o directamente no sabían, reduciendo el tiempo en que las riendas de su vida, están en manos de otro u otros.


De allí que la pregunta nace nuevamente:


¿Para qué dejar que decida otro, si yo puedo hacerlo? ¿Tengo la forma y los medios? Les adelanto la respuesta… ¡Sí!


Lo que antes era potestad de todos, se fue cediendo por la fuerza de la imposibilidad, pero ahora que es posible retomar el derecho legítimo, parece ser que el ritmo de la máquina de gobierno, no está preparada para acompañar la velocidad de las necesidades de la voluntad popular. A ella la vemos imposibilitada, lenta, burocrática, como en su momento se vio el ciudadano de manifestarse... ¿Qué pasa entonces, con los operarios de la máquina? ¿Gobiernan “ya y ahora” al ritmo de las redes? ¿O demonizan su velocidad, para no parecer ineficientes ante su “endemoniado” avance y progreso?


¿Está mal que aquellas mayorías que ya ni siquiera se expresan a través del voto, exijan que los legisladores escuchen su voluntad por estas vías comunicacionales? ¿Está mal que los representados pidan que se gobierne a su plena y manifiesta voluntad?


Todavía navegan en las aguas democráticas los barcos conceptuales de los “buenos padres de familia”, ¿será que viven todavía aquellos reyes tocados por la voluntad y sabiduría divina, que sabían mejor y más que el pueblo, lo que él necesitaba?, si hasta adivinaban o creían adivinar, a su propio saber y entender, más allá de lo que realmente querían o necesitaban. Los Estados paternales guían al pueblo -hijo- por el buen camino del crecimiento, educándolos según su buen entender y haciendo oídos sordos a sus “pataletas caprichosas por pedidos infantiles”.


Así son los ciudadanos que una vez electos, se convierten en gobernantes paternales, pero tristemente, son dogmáticos, rígidos y muy alejados de quienes representan.


La relación entre el representante y los representados, no es nueva, ya para 1813, Don José Gervasio Artigas, en el Congreso de Tres Cruces, discutió con los Orientales, cuáles eran las voluntades, para en su representación, llevarlas ante la Asamblea General en Buenos Aires.Fue en ese Congreso, donde el prócer Don José G. Artigas pronuncia una frase reconocida y recordada hasta el día de hoy, como ejemplo de “Democracia Representativa”:

“Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana”.


¿Qué significa o significó esto y cómo se relaciona con Facebook y la Democracia Moderna?


Simple. En su famosa frase, Don José G. Artigas deja en claro, que la Autoridad que por él se ejercería, nacía en la delegación de la representación de los soberanos, -su pueblo-, que cedían en él su poder de decisión ante La Junta de Buenos Aires, y en aquellos asuntos que competían a sus vidas más intimas, como lo era la Libertad y su derecho de elegir la forma de gobierno.


Artigas sería el representante, no el enviado para expresar su voluntad, con el poder del apoyo popular, por lo tanto, la Autoridad cesaba ante la presencia de los representados, porque ya nada había que representar. Los gobernados podían gobernarse en la suerte de autodeterminación de su futuro, gobierno, protección y propia libertad. Así la Democracia, nace y muere en el poder de los soberanos; emana y cesa en la decisión soberana; no representa a quién no quiere ser representado, pues no es más fuerte la interpretación que el pensamiento.


¿Cómo el soberano representante, puede gobernar sin cesar, ceder o sin devolver -aunque sea por el momento-, su derecho ante la presencia del verdadero soberano?


¿Cómo es que el gobierno hijo de la Democracia desconoce las raíces?


¿Será que el derecho a participar en las decisiones de su Nación, son limitadas y reducidas tanto como una limitación a su inalienable derecho?


¿O será que no importa que el fin sea noble, si el medio no se reconoce?


Desde los comienzos de las sociedades se han buscado “medios”, para reunirse, para debatir, decidir y comunicar. Desde la primigenia reunión de personas en torno a la fogata, hasta la moderna interacción del ciber-espacio de Facebook, el Ser Humano ha buscado lo mismo en esencia, “la reunión”, algo tan simple y básico, que fue objeto de prohibición, en los más variados regímenes, hoy es un derecho humano llamado “Derecho de Reunión”, pero bien sabemos que no siempre fue así.


Muchos perdieron la vida por tan sólo reunirse, otros la perdieron porque algunas reuniones no pudieron realizarse...


“El derecho de reunión, es la libertad pública individual que faculta a un grupo de personas a concurrir temporalmente en un mismo lugar, pacíficamente y sin armas, para cualquier finalidad lícita y conforme a la ley. Se considera una libertad política y un derecho humano de primera generación.”


Hoy, Facebook es un gran medio de reunión, pero hubo y hay otros en la historia. Bastaría con recordar, ¡qué sería de las mismísimas Independencias Americanas! si tan solo se hubiesen respetado los medios establecidos, y no hubieren ejercido su derecho de reunión o contraviniendo circunstancias coyunturales de su época no se hubiesen reunido.


El 22 de mayo de 1810, se realizó el Cabildo Abierto en Buenos Aires, mucho antes de soñar con la República Argentina actual. En ese Cabildo, se decidió en asamblea popular, el futuro de la Revolución de Mayo en las Provincias del Río de la Plata. Los americanos se revelan ante la Corona española, haciendo valer su derecho, expresando su voluntad de un nuevo gobierno en las Américas.


Hoy, todos conmemoramos ese “Cabildo Abierto”, esa “gran reunión” en forma de Asamblea.


¿Qué habría sucedido si no hubiese existido la libertad de prensa y todos los diarios hubiesen sido declarados ilegales?


En 1879 José Batlle y Ordóñez, inició su carrera de periodista en el diario "El espíritu nuevo", realizando una dura oposición al dictatorial gobierno militar de Lorenzo Latorre.


En 1886, fundó Batlle el diario “El Día” donde marcó su oposición al entonces Presidente Máximo Santos y a la unión del Estado y la Iglesia Católica.


En 1903 asume éste, la primera presidencia de la República Oriental del Uruguay, para uno de los mandatos más productivos de la historia.


El 1 de abril de 1920, el Doctor Washington Beltrán, publica en el diario “El País”, opositor a “El Día”, un artículo titulado “Qué toupet”, el cual motiva un reto a duelo de pistolas por parte del ex presidente Don José Batlle y Ordoñez a Washington Beltrán.


Esta batalla de prensa política pública, motiva ofensas ideológicas y personales, con profundas y arraigadas diferencias a los principios político - partidarios de ambos y que se vieron a su saber y entender por entonces lesionados.


Ello tristemente termina con el luctuoso resultado de un joven y promisorio político muerto.


El Doctor Washington Beltrán, muere por un certero disparo en el pecho del arma de su retador, cayendo para la sociedad y la historia por la defensa de su honor y de sus propias y más respetables creencias políticas.


Los medios siguieron evolucionando, y el 21 de mayo de 1924 el Presidente Chileno, Arturo Alessandri Palma, dirigió por radio a la población, el primer Mensaje Presidencial transmitido en directo.


El 7 de diciembre de 1941, el presidente F. D. Roosevelt, transmite a los ciudadanos americanos, que Estados Unidos entraba en la Segunda Guerra Mundial. Había sido atacado por el Imperio del Japón, en Pearl Harbor.


Para el 26 de septiembre de 1960, con 80 millones de televidentes, J. F. Kennedy debatió con Richard Nixon sus ideas de gobierno, generando una inclinación favorable en las votaciones de las elecciones nacionales.


“Sé lo que significa ver a gente perder su empleo; sé que el senador Kennedy se preocupa por este problema tan profundamente como lo hago yo, pero nuestro desacuerdo no está en cuáles son los objetivos para América, sino sobre los medios para alcanzar dichos objetivos.” Richard Nixon.


J.F.K, ganó la presidencia y gobernó hasta su asesinato en 1963. Richard Nixon asumió la Presidencia en 1969 y el 8 de agosto de 1974, renunció, como consecuencia del escandaloso caso Watergate. La gran difusión del caso en los medios de prensa, volvió a jugarle en contra, como sucediese en su debate presidencial.


Los medios de comunicación ayudaron a los soberanos a elegir su representante. Pudieron verlo, escucharlo, compartir el debate de ideas, de formas, de medios, como en los círculos de decisión política de la antigua Atenas.


Tal vez, el caso más destacado de eficiencia, en campañas políticas de los nuevos medios de comunicación, fue el caso del Presidente Barack Obama, con sus campañas en Facebook y videos en Youtube.


También, -salvando las diferencias- está el caso protagonizado por el Diputado Chileno Fuad Chaín, en el polémico incendio de “Torres del Paine”, cuando declaró en Twitter: “Apostaría que el turista israelí que causó el incendio es de aquellos enviados por su Estado a Chile, luego de matar niños palestinos”. Como era de esperar, “el comentario extra oficial”, pero de público acceso, generó un fuerte debate internacional.


Una vez más los medios permitieron a los soberanos mantenerse informados y “en poder de las riendas” por aquello de mantener el control de la situación...


Cuando esto deja de suceder, aparecen personas como Stéphane Hessel, que llamó a indignarse y escribió “Indignez vouz” en su idioma original, o Indígnese o Indignaos, traducido al castellano.


Voy a usar la definición de la Real Academia Española de indigno como pregunta: ¿Qué es (lo) inferior a la calidad y mérito de alguien o (lo que) no corresponde a sus circunstancias (que genera indignación)?


Para responder esa pregunta, Hessel escribió su “foglietto”, para expresar su disconformidad con las realidades sociales, políticas y económicas, que se viven en Francia, España, Palestina y otros tantos países con condiciones diversas.


Hessel participó de la resistencia contra la ocupación Nazi de Francia y en la redacción de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Todo por lo que él luchó, lo ve decaído. Le causa indignación y asegura que: “… los gobiernos que no escuchan al pueblo, convierten la democracia en oligarquía...”


El pueblo, una vez más, se hizo escuchar el 15 de mayo de 2011, en toda España y en la propia y simbólica madrileña Puerta del Sol... Estaban decepcionados, y se bautizaron así mismos como “Los indignados”, como el llamado de la dignidad más profunda y profusa.


Otra vez los medios de comunicación cumplieron un rol fundamental.


La prensa llevó el sentir dolido de unos adelantados a todo el resto, una vez más Facebook fue medio de invitación pacífica a mostrar de forma masiva en las calles y plazas la situación vivida por los desalojos de aquellos que no podían pagar su hipoteca a causa de la profunda crisis económica que afecta aún hoy a toda Europa.


“Es evidente que para ser eficaz hoy, es preciso, actuando como una red, hacer uso de todos los medios modernos de comunicación.” Sic “Indignez vouz” Pág. 7.


Dentro de las 14 propuestas, quiero destacar sobre el tema, el punto número 8: “Democracia participativa y directa en la que la ciudadanía tome parte activa. Acceso popular a los medios de comunicación, que deberán ser éticos y veraces.”, lo de “éticos y veraces” es discusión aparte; y el punto número 13, que promueve la “Recuperación de la memoria histórica y de los principios fundadores de la lucha por la Democracia en el Estado.”


Otra vez aparece el llamado a retomar los principios fundadores de la lucha por la democracia, el pedido de que se escuche al pueblo, que se utilicen los medios; que se escuchen las mayorías; que los ciudadanos “tomen las riendas” de su derecho democrático; que voten; que se interioricen de los problemas sociales; que opinen y que si no están conformes, que se indignen; que demuestren que no están conformes; que deseen un cambio; que apoyen a los verdaderos partidos democráticos; que no desesperen; que no recurran a la violencia; que utilicen las herramientas de Gandhi, Martin Luther King y hasta el mismo Thoreau y la desobediencia civil; pero que actúen, que no sean indiferentes.


Existe una concepción de que los cambios son lentos, paulatinos, y que por lo general demoran generaciones en dar frutos. Bueno, eso es relativo, pues basta ver algunos ejemplos, para darse cuenta que los grandes cambios del mundo suceden más rápido de lo que nos imaginamos, a veces de lo que querríamos y quedan fuera del control de los propios representantes políticos. Cuando las sociedades desean un cambio, entonces sucede.


Recuerden el asesinato del Archiduque Francisco Fernando de Austria; el ataque a Pearl Harbor; la Revolución Rusa y la Cubana y la crisis de los misiles; el Golpe de estado en Chile en 1973; la caída del muro de Berlín, “Que se vayan todos” en Argentina cuando su presidente el Doctor De la Rúa se fue por la puerta del fondo en helicóptero; el atentado a las Torres Gemelas del World Trade Center el 11 de septiembre del 2001; etc.…


Son todos casos que cambiaron la historia rápidamente, fueron un antes y un después de, y muchos de sus protagonistas políticos vivieron o sufrieron uno o más de uno de ellos en el transcurso de sus propias vidas, como fue el caso de Hessel.


Hay mucho que hacer por la democracia todavía, hay mucho más que hacer por los gobiernos, porque no todo es hacer “leyes y decretos”, porque gobernar no es solo prohibir, castigar o poner impuestos. Porque les aseguro que ritmo, no es velocidad y velocidad no es sinónimo de imprecisión.


No hay que olvidarse que los gobiernos se deben adaptar a las voluntades del pueblo y no el pueblo a las voluntades del gobernante de turno. Cuando no es necesario mantenerlo, entonces como se formó, habrá que lograr los medios dinámicos y formales para deshacerlo, cambiarlo, o dinamizarlo por algo mejor en pos del bien común como lo dijera Sartori o el propio San Agustín, en su concepto del bien supremo del pueblo para un buen vivir.


Cuando los gobiernos pierden el rumbo, entonces (los Hombres) la sociedad los debe encauzar, sin por ello desconocerles en sus deberes, derechos, responsabilidades y atribuciones, democráticas y republicanas, sin recurrir al imperio de la violencia, pero sí de la cordura, haciendo y exigiendo todo lo que está a su alcance, y el de su propio intelecto.


Las sociedades contemporáneas y el ciudadano moderno tiene hoy todos los medios para la libre expresión de opinión a través de las democráticas ciber - redes sociales, sólo está en él su decisión de uso, dependiendo tan sólo de sus virtudes y defectos para hacer valer o no los mismos, ejerciendo o no, a sus gobernantes, la esencia misma de su propia autoridad cívica delegada, que le otorgará el básico y fundamental derecho recíproco del buen vivir.




intereconomia.com / indexmundi.com / cooperativa.cl / wikipedia.org / aparatopublico.bligoo.com / La Tercera.

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